A todos esos amigos y parejas manipuladoras

Eso me ha pasado a mi con varios lios/novios y tengo amigos así.
Yo siempre tuve dificultades para decir que no. Para discutir. El conflicto me bloqueaba.
De ahí que la mayoría de los abusadores y violadores son amigos o parejas: por la confianza te dices a ti misma que debe de ser un error. Que él te interpretó mal y no volverá a ocurrir. Te petrificas porque no quieres discutir con esa persona tan importante para ti. Te sientes tonta por no simplemente hablarlo con él.
Quizás lo entendería y te respetaría. Todo volvería a ser normal.
Pero quizás sabe perfectamente lo que está haciendo. Quizás tus señales de rechazo y de incomodidad son claras pero él insiste.
Quizás sabe que no le dirás nada a la cara.
Eso me ha pasado a mi y a mogollonazo de tias.
Por eso quiero decirles a todos: no puedes ir de aliado y luego decir barbaridades sobre feministas. Da igual que sus puntos de vistas difieran del tuyo.
No basta ser de izquierda para ser buena persona.
No puedes ir de progre y meterte constantemente con la gente enganchada al móvil y RRSS cuando tú mismo estás todo el rato opinando, troleando, debatiendo y controlando tu reino virtual.
Sabes que nunca nadie te dice nada a la cara. Haces bromas machistas, racistas, homófobas, clasistas… y tu gente rie y te aplaude. Nadie te dice que estás actuando como un cuñado, porque no lo quiere admitir nadie. Queda feo. Es mejor dejarlo pasar.
Yo te hago un favor diciendote todo eso, porque igual ni siquiera te das al 100% cuenta de los chungo que eres a veces.
Eres adulto, tienes trabajo, un circulo de influencia. Y usas esa influencia para manipular. En cada discusión (debate, dirás) manipulas a las tias para humilliarlas, liarlas y hacerles quedar de histéricas.
No estás para escuchar, estás para saltarle a la garganta a los demás y ganar. Que te aplaudan.
Dices cosas increíblemente tóxicas. Cosas sobre tener cojones. Ser guay. No enseñar sentimientos.
Cero empatía. Ridiculizar cualquier esfuerzo de consciencia social.
Decides ignorar un montón de problemas porque no te afectan y dices que son tonterías.
Todo gira alrededor de ti, de tu vida. Como un inmenso teatro. Eso de preocuparse es de milenials.

Los machos no sienten.
Solo compartes cosas de feminismo cuando no sientes que va en tu contra.
Postureo. Manipulación.
Si no quieres ser esa persona, miratelo. Si es así como eres, asumelo y no finjas.
Asume que la gente te importa una mierda si no es para adularte, comerte el rabo (literalmente).
Te metes con las feministas porque no saben expresarse para que su mensaje se entienda bien, pero en cada discu-debate cuando se te critica dices que “eso no es lo que he dicho”.
Da igual porque en realidad eso de debatir solo es una fachada para tu deporte favorito: manipular. Humilliar.
El vicio de hacer daño para sentirse fuerte.
Un comportamiento así da miedo. Tratar a las tias como objetos sexuales, hablar de ellas de una manera denigrante y sexual da miedo. Ignorar las reglas del consentimiento da miedo. Decirle a las tias si lo que dicen es o no es feminista tiene un nombre: manipulación machista.
Hay cosas que no van sobre ti y reglas que no pones tú y eso te da palo.
Necesitas que la gente sea sincera contigo y no ria a tus bromas chungas ni te aplauda tus machiruladas.
De nada, por decirte todas esas mierdas y dejarte con la elección de mirar lo que haces, las consecuencias y significado o de sudar de todo.
Esa elección es lo que define lo que eres

El Despertar y La Salamandra

Las estrellas brillaban en el cielo y el viento los envolvía de su frío abrazo. Cinco jóvenes erraban en un bosque amenazador, armado de troncos erguidos como lanzas y susurrando maldiciones entre su follaje rojizo.

Apareció como en una pesadilla, el monstruo llameante. Fue cuando las estrellas bajaron a la tierra y el viento se volvió cálido. Los jóvenes abrieron los ojos que habían llevado cerrados y se reveló su verdadero ser.

Brillaban en la noche y empuñaban armas. Se defendieron con una bravura que desconocían, haciendo uso de astucia para derrocar al enemigo. Invocaron la magia que les envolvía, y el agua rellenó la boca llameante que amenazaba con terminar con ellos.

No hubo tiempo de entender lo que había ocurrido, pues uno de ellos había desaparecido. Los seres feéricos que instantes atrás tan sólo eran jóvenes asustados rastrearon a su amiga y observaron sin creérselo a una bestia gigante aguardandole, a lo alto de una piedra que inundaba poder a su alrededor.

No dudaron ni un momento. Se aproximaron sigilosamente y escalaron a lo alto de la prisión de su amiga inconsciente. Se desató un terrible enfrentamiento cuando el monstruo avistó al grupo.

Sin la intervención inesperada del Lord, con su bastón plateado atravesando a la bestia, la batalla hubiera podido ser la última. Pero la unidad prevaleció, y los amigos jóvenes y asustados se habían convertido en criaturas feéricas, criaturas poderosas sin saberlo, pues la fuerza del corazón y amistad prevalece sobre la fuerza bruta. Así se convirtieron en héroes.

Las estrellas brillan en el cielo y en la tierra, el viento acaricia con un frío cálido y los jóvenes son a la vez criaturas antiguas, a la vez pequeños y a la vez muy grandes. A la vez humanos, y a la vez brillantes.

Aegon T’soni, El Despertar y La Salamandra

La Serpiente y La Duquesa

La ciudad lucía su vestido de gala: flores multicolores perfumaban los parques y balcones y pájaros cantaban alegremente con la regular melodía de las fuentes relucientes bajo el sol de primavera.

Un grupo de recién Despertados decidieron participar en el Torneo, ¿acaso todo joven no sueña con fama y victoria? Pero decidieron hacerse con algún objeto mágico que les ayudaría en combate, pues todos los participantes iban a llevar algún artefacto mágico.

Demasiado bueno debió parecerles sin embargo cuando la Pooka les habló de la daga mágica que debía hacerles imposibles de atacar y les ofreció dejársela durante el torneo si conseguían hacerse con ella y, mediante un juramento de sangre, jurar entregársela al terminar el torneo.

Las investigaciones para encontrar el objeto mágico les llevo en la pista de un Changeling que había perdido su fuerza feérica y no recordaba su vida como hada. Movidos por un sentimiento de unidad hacia un igual, decidieron ayudar al Changeling y lo llevaron al Palacio, donde podría recuperar su esencia feérica.

Pero las cosas no eran lo que parecían. Mientras el grupo se hacía con la daga, el Changeling recuperó su semblante y memoria: debía matar a la Duquesa. Pero el grupo pudo llegar a tiempo y, con uso de su magia y astucia, encontrar al Pooka serpiente antes de que atacase.

El grupo se convirtió una vez más en héroe, pero aprendieron que la curiosidad pasa factura, pues la daga resultó conllevar una trampa de la que no habrían podido escapar sin la ayuda de la Dama sin Rostro.

Aegon T’Soni, La Serpiente y La Duquesa

La Maldición

Esa es la historia de un amor perdido, de una maldición. La frontera entre la vida y la muerte, un veneno que podría otorgar la vida eterna.
Varios cazarecompensas trataron de capturar alguna araña leyendaria, pero tan sólo fue posible traer un colmillo de la bestia formidable.

El ritual no salió bien y más que traer a su amor de vuelta, trajo a un monstruo. Semi mujer, semi araña. La imagen de los niños abrazados debajo de la cama le vino en mente. Cadaveritos protegidos para siempre de los monstruos que acechaban la mansión.

Apretó la espada en su mano, esperando el momento oportuno para apartarse.
La bestia cargaba contra él mientras sus compañeros trataban de rescatar al compañero. Dio un paso de lado y la hoja lamió la carne de su oponente. La bestia rugió, decidida en defender su territorio. Esquivando los ataques desenfrenados del monstruo, el caballero saltó a su espalda, dispuesto en hundirle la espada y librarle de su sufrimiento. La mujer araña no se iba a dejar engañar por segunda vez, y de un zarpazo derribó al caballero al que arrancó un gruñido de dolor. Había terminado, le sostenía ante sí y le miraba fijamente con la boca abierta de par en par, escupiendo veneno a su cara.

Luchando contra la presa firme del monstruo, el caballero consiguió agarrarse al colmillo envenenado a tiempo que la enorme boca se disponía a cerrarse sobre él. “Yo te libero! ¡Tu sufrimiento ha terminado!” Reuniendo sus últimas fuerzas, empujo sus piernas en el inmenso cuerpo peludo y se dejó caer.

La Bestia se derrumbó, pero ya no era bestia. En la mirada de la mujer se vio cómo el alivio inundaba sus ojos mientras exhalaba su último aliento. Un aire nuevo recorrió los alrededores, pues la valentía y piedad de los héroes había terminado con la maldición.

Aegon T’Soni, La Maldición

La diosa de la montaña

“Liberadme y os deberé un favor a todos vosotros!” dijo la montaña azul.

El inmenso dragón esperó con una mirada penetrante. Sus frías escamas relucían bajo las pesadas cadenas. El aire giraba violentamente a su alrededor, un desenfrenado baile con copos de nieve que emanaban del gigante ser feérico.

“Los silfos aparecen por mí. El coloso de la montaña me cazó y ató en la entrada de sus dominios para impedir la llegada de intrusos.”
El aire caliente se condensó alrededor de su nariz cuando resopló. Amordazado y cruelmente inmovilizada al suelo, la bestia legendaria estaba famélica. ¿Cuánto tiempo llevaría prisionera?

“Me vengaré por tal humillación! Liberadme, y mataré al coloso!” Su voz potente les llenaba la cabeza.
Para terminar con la tormenta que peligraba su misión los héroes tenían dos opciones: matar al dragón aprovechando su humillante inmovilización, o ayudarle a liberarse para que vuelva al ensueño, donde vivía el coloso.

Perdiendo su mirada en el torbellino que formaba la entrada al dominio del temible coloso, los héroes se apiadaron de la formidable bestia de las leyendas épicas. Idearon un plan para engañar al estúpido coloso: se harían pasar por cazadores de tesoros y jugarían con su codicia para hacerse con la llave que liberaría al dragón. La violencia no era una opción, pues ellos eran minúsculos y el coloso tenía a su fiel lobo feroz.

Adentrándose por el portal la realidad vibró y en un pestañeo estuvieron en el ensueño. Caminando entre los árboles, llegaron a la entrada de la casa: estaba vacía.
Los héroes aprovecharon para conocer más a quien se enfrentaban. El boogan le susurró al taburete que les contó que el coloso era un sangriento cazador y se le podía adivinar un temible guerrero. También adivinaron que un guerrero estúpido seguramente no reaccionaría como previeron inicialmente a su plan de negociar por tesoros y decidieron que deberían usar el miedo.

No pudieron repensar el plan, pues el gigante volvía de la caza. El suelo tembló y los héroes buscaron escondite. El joven knocker encontró el cofre lleno de tesoros… ¿Quizás volverían a por sus riquezas?
El coloso entró con su presa, un inmenso mamut, y lo tiró sobre la mesa. Se sentó en el taburete y se dispuso a despedazarlo. Cuando ya hubo terminado, los héroes actuaron con un desesperado e improvisado trabajo en grupo:

El caballero agitó las manos: “Que la sangre se vuelva negror
El calor se vuelva ardor
Y el hambre se vuelva dolor.”
El coloso chilló de terror, sufriendo por un ácido imaginario y la mujer gato salió de su escondite. El caballero agitó las manos de nuevo y ella se hizo gigante a los ojos del cazador.

“Quién eres y de dónde vienes?” rugió. Majestuosa, ella levantó la mano y el dolor cesó.
“Te he salvado -musitó la dama gato. Soy Lily de Montaigne, Diosa de la montaña. Sírveme y te protegeré ante cualquier peligro y amenaza.”
Se soltó el pelo e invocó la magia: su melena se volvió arco iris, un halo de luz la rodeó y todo su ser se volvió irresistiblemente atractivo para el simple mortal que era él.

El coloso se arrodilló y le ofreció su hospitalidad, completamente hechizado ante tal poder.
“Entrégame la llave, déjame salir y ordénale a tu bestia que no me haga daño alguno.”
Pero cuando el gigante le acercó la llave el engaño se evidenció: puesto que ella en realidad era diminuta, la llave traspasó la falsa mano que se le ofrecía a su altura. Ante el desconcierto del coloso, la Dama se apresuró a retirar la mano: “No puedo tocar algo tan impuro, llévala hasta la salida por mí.”

El coloso salió con ella y los demás se apresuraron en seguirles. El perro furioso quiso matarlos, pero estaba atado y el coloso, cumpliendo con su palabra (dominado por el hechizo) le hizo callar. Pero la suerte pareció dar un giro cuando el hechizo se rompió y la dama gato se hizo pequeña. El coloso se dió cuenta del engaño, pero la dama reunió su valor y no vaciló: “Este suelo es demasiado impuro para ser pisado por mi pie… Llévame en tu mano.”

El coloso se arrodilló una vez más y llevó a la dama hacía la salida. Pero en el último momento dudó una vez más: “Porqué queréis la llave? Y cómo vais a protegerme siendo tan pequeña? Creo que no sois ninguna diosa…”
Reuniendo sus últimas fuerzas feéricas, el caballero agitó una última vez el aire y la dama volvió a crecer, y esta vez su melena se volvió relámpagos. “A caso dudas de mi poder?”.
Aterrorizado el gigante cayó de espaldas y el mundo tembló. Suplicó su perdón y entregó la llave, volviendo a casa sin atreverse a volver la mirada.

Triunfantes, los héroes arrastraron la llave y volvieron con el dragón. Antes de ser liberado, éste les concedería una respuesta a cada uno.
Una vez más, la astucia pareció prevalecer contra la fuerza. ¿Vivirían para contarlo? Ésa es otra historia..

La diosa de la montaña, Aegon T’soni

El Vampiro

Todo se tornó rojo, luego una luz intensa le cegó. Y luego todo se volvió oscuro.

Sus rodillas chocaron contra el suelo. Una fuerza surreal mantuvo firme la mano de su espada. Con la respiración entrecortada, Jeinsenberj se llevó la mano al abdomen, esperando ver asomar sus entrañas. Los pasos frenéticos del vampiro cargando contra él sonaron como un ruido sordo y lejano, casi como una melodía soporífica.

Se sentía ligero y pesado a la vez y la tentación de dejarse caer era intensa. Le neutralizaba la mente y los sentidos, le dormía los miembros. Respirar se hacía doloroso y cada latido de su corazón se sentía como una explosión en el pecho. Pero volvió a la realidad, levantó la mirada. Se había terminado: el monstruo centenario ya le estaba envolviendo en un sangriento abrazo.

La Bestia aulló cuando la espada le atravesó. Sin saber cómo, Jeinseberj había levantado la espada en el último momento. La sangre putrefacta corría por la hoja, besando los dedos del hada sin proporcionarle calor alguno. Concentrando las fuerzas que le escapaban en cada segundo, el hada se puso en pie y se enfrentó a La Bestia. Era la primera vez que se encontraba con un vampiro. Él se puso en pie a su vez y, con una macabra sonrisa desgarrándole el rostro, enseñó dos colmillos ensangrentados.

El monstruo recobraba fuerzas mientras las suyas huían, el combate estaba desigualado por cientos de años de diferencia. Agarró el pomo de la espada y tiró de ella, y pronto el goteo sangriento se volvió chorro igual que los segundos se hicieron milisegundos para Jeinsenberg. El tiempo parecía haberse distorsionado, jugaba a favor del monstruo. El hada se echó a andar firmemente. Empuñó la espada y, gracias a la adrenalina que animaba su cuerpo, empujó al monstruo con una fuerza de la que ya no creía ser capaz.

Liberado, el vampiro se echó sobre su presa. Jeinsenberg levantó los brazos y la espada cayó más rápido que los colmillos, castigando el hombro y el pecho. El hierro lo atravesó todo, obligando a la Bestia a detenerse. Sus ojos se volvieron vidriosos, y la sorpresa se fijó en su rostro, dejándole un aire idiota cuando cayó muerto al suelo.

El tiempo pareció retomar su curso normal. Respiró, escuchando sus profundas exhalaciones. Sintió un dolor intenso en todo su cuerpo, tomó consciencia de sus múltiples heridas: había sobrevivido. Su mirada se dirigió a la cama donde la niña yacía entre la vida y la muerte. Había llegado a tiempo… ¿O ya era tarde para su pobre mente? ¿A caso era mejor arrancarle de las manos de la muerte y dejarla enfrentarse a los recuerdos de su calvario?

Jeinsenberg recogió a la niña con un cuidado que contrastaba del todo con las múltiples barbaries cometidas en las últimas horas. Se dio la vuelta sin mirar hacia atrás. A lo lejos se escuchaba la agitación de la evacuación. Voces y gritos, ¿disparos? No podía saber si había llegado a tiempo o tarde, pero el tiempo no era importante. La vida era importante. Y vivía.

Vivirían los dos.
Aegon T’soni, El Vampiro

¿Democraqué?

democracia.

(Del gr. δημοκρατία).

1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.

2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

Ya había escrito una entrada sobre la democracia española, y ahora que falta poco para las elecciones generales del #20D se puede una vez más apreciar nuestro sistema democrático en todo su resplandor: un presidente que se niega a debatir con la competencia, calumnias hacia los partidos nuevos, neomachismo en las redes…

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¿Me pregunto cómo se puede llamar todavía “democracia” algo que se basa en falsedades y la opacidad? Como dije en mi post ¿Democracia? ¿Dónde?, “Es fácil ocultar cosas ahogando al público en un sinfín de información ni relevante ni entendible para el ciudadano medio.

Apenas han nacido y ya los quieren matar. Cuando acampaban indignados en las plazas de España, los observaban con cierto desprecio y conmiseración. Y decían de ellos que si querían cambiar las cosas que lo hicieran desde la política, que ese era el camino y no la protesta por la protesta sin ofrecer soluciones alternativas.

Pues bien, les han hecho caso. Se han organizado, se han constituido como partido político, ofrecen soluciones, la gente les piensa votar generosamente y, en lugar de recibirles con un saludo de bienvenida a la participación democrática, los están desplumando a picotazos lo mismo que cuando una gallina nueva entra en corral ajeno. Un corral agresivo donde los dos principales grupos de gallinas -que ya no ponen huevos, sino que más bien los tocan- no están dispuestos a que unos desarrapados les arrebaten los privilegios cortijeros que de forma alternativa han venido disfrutando.

Tanto miedo hay en el gallinero político que los cacareos contra los intrusos aumentan en la misma medida que lo hacen las encuestas sobre intención de voto a favor de estos últimos. Tanto miedo tienen unos y otros al “síndrome de la coleta” que incluso ya están pensando en una coalición para evitar una desestabilización del sistema si los novatos llegaran a tener opciones de gobernar. Supongo que cuando dicen “sistema” se refieren a su sistema bipartidista de alternancia en el poder, porque lo que es el otro ya hace tiempo que lo desestabilizaron ellos solitos.”

Esto sigue así. Los ciudadanos han despertado, y se siguen moviendo. Aún así la vieja politica demuestra un inmovilismo impresionante y la hipocresía por las nubes (El PSOE, uno de los actores del bipartidismo histórico español, acusa a Podemos de asociarse con el PP para que Rajoy siga gobernando – PPodemos, dicen. ¡JA!).

En España eso que tenemos lo llaman democracia, suena bonito y todo y muchos ni se paran a pensar. No por llamarse democracia significa que está bien implementada. ¿Cómo se ve eso? Se ve así:

_ “Unas leyes que dificultan el ascenso de otros partidos. Los partidos grandes, con poder y dinero como para controlar medios de comunicación, tratan de ignorar la existencia de alternativas. Eso o las acosan mediáticamente, burlándose de ellos con razón o sin ella tras aparecer en escena. “Cuantos menos en el club, más repartimos”. En España la ley electoral está particularmente pensada para dificultar la aparición de partidos pequeños, con menos representación de la que realmente les tocaría.”

_ “Gobernar para la mayoría, que es la que da más votos. Esta parte puede expresarse de dos formas: o bien gobernando para la mayoría y despreciando a las minorías abiertamente, o bien no gobernando específicamente para nadie.”

_ Opacidad en vez de transparencia.

_ Corrupción

_ Medios de comunicaciones no imparciales

_ “La utilización por parte del gobierno de diferentes asuntos irrelevantes para desviar la atención pública de los verdaderos problemas.”

_ Manipulaciones de datos

_ Uso del miedo para manipular la opinión pública

¿Democracia? Juzgad vosotros mismos: la población que peor acceso tiene a la educación e información forma el núcleo de votos del PP. La gente con peores recursos y de edad avanzada prefiere votar a la cara conocida, con miedo a que unos conocidos vengan a cambiar en escenario con el cual están familiarizados. La transparencia de la que tanto pavonea el Partido Popular resulta basarse en datos falsos. Más datos falsos cuando se trata de violencia de género. Y con todo.

¿Habéis visto la plataforma del PP que compara los programas? JE. Y el PSOE, centrándo su discurso en calumniar a Podemos, y en el miedo, igual que su hermano del bipartidismo. 9 millones de personas han visto el debate del 7 de diciembre pasado. Eso es una barbaridad de gente. Ojalá sirva de algo. Todavía hay tiempo para informarse.

La peor enemiga de la democracia es la desinformación, pues sin esa información esencial el pueblo no tiene medios de participar en la vida política que le afecta.

No sé vosotros, pero sin transparencia total y real mi derecho a elegir y controlar mis gobernantes me sabe a falacia. Recuperemos nuestro derecho. Exijamos cambios. Bien empleado, el voto puede ser una herramienta para ello.